Terrorismo nunca más: El último adiós del genocida Abimael Guzmán
- Periodismo Digital
- 27 sept 2021
- 2 min de lectura
Actualizado: 29 sept 2021
El cabecilla terrorista Abimael Guzmán falleció el pasado 11 de septiembre y sus restos permanecían en la morgue del Callao a la espera de su destino final.

Abimael Guzmán falleció a los 86 años de edad.
Por otro lado el cuerpo del genocida será incinerado mediante la autorización promulgada, Ley 31352 brindada por el presidente de la República Pedro Castillo.
Dicha normativa agregó el artículo 112-A a la Ley General de Salud (26842), que establece la cremación de los cadáveres de reclusos condenados por traición a la patria y terrorismo. En este último caso, la actualización de la ley hacía mención explícita a los cabecillas y miembros de las cúpulas terroristas.
Durante la tarde de este jueves, el Ministerio Público informó que el Cuarto Despacho de la Tercera Fiscalía Provincial Penal Corporativa del Callao había dispuesto la cremación de los restos de Abimael Guzmán, de acuerdo a lo que señala el marco legal vigente.
Su cuerpo habría sido retirado de la congeladora de la morgue y colocado en una mesa de metal. Estaba envuelto en bolsas plásticas sellantes, el cadáver estaba desnudo y se podían percibir las huellas de la necropsia.
La noche del jueves y la madrugada del viernes, los ministros Aníbal Torres (Justicia), Juan Carrasco (Interior) y el general PNP Óscar Arriola, jefe de la Dircote, se prepararon para ingresar a la sala de necropsias de la Morgue del Callao. Se inició el procedimiento en presencia de la fiscal Josseline Purizaca y otros funcionarios los ministros del Interior y Justicia, junto a autoridades sanitarias y fiscalía y fue conducido
Poco después de las 2 de la mañana, el cuerpo fue otra vez envuelto e introducido en un ataúd de madera. Se firmó un acta de cumplimiento. El cadáver fue transportado al Hospital Naval (Av. Venezuela) en un vehículo policial, bajo fuerte resguardo.
Entre las 3:08am y las 3:20, el cuerpo fue colocado en una mesa de madera, junto a un horno del crematorio. Se le realizó una última toma de huellas digitales. Los ministros presentes certificaron el resultado. Se firmó una nueva acta y, casi al mismo tiempo, se encendió el horno. El cuerpo ardió a 1.200 grados de temperatura durante tres horas.




Comentarios